Se desveló una vez más, como tantas otras madrugadas, en esa oscura y fría noche, intentó divisar estrellas en el firmamento, pero las densas nubes hicieron que hasta la reluciente luna se escondiese a sus espaldas. Un frío abatible congeló su cuerpo, y no tenía mantas para taparse, ya que nadie en esa lujosa ciudad las arrojaba al vertedero...
lunes, 9 de agosto de 2010
tic-tac
Su mano empedrada tocó tres veces en su puerta recién encerada. Miró a su reloj de oro...un minuto, dos, tres, soltó un pequeño rugido de impaciencia que se convirtió en una hueca desesperación. Entonces sacó su llavero de cuero y abrió la puerta. Se percató de que, un día más, su gloriosa casa estaba tan solitaria como lo estaba él.
miércoles, 4 de agosto de 2010
Carta a un recuerdo...
Hola...
No te voy a preguntar ¿qué tal?, no me vas a responder, solo te voy a contar como es todo esto desde ese día.
Hay veces que pienso que la voy a ir a visitar y te voy a ver, ahí, en tu silló,. Pero cuando entro, una figura ocupa tu lugar, una figura completamente distinta a lo que era, pero bueno, tú ya lo sabes, porque cada dos domingos te va a hacer compañía y, creo, que desde los fríos pétalos de las flores marchitas que están a tu lado, la puedes contemplar.
Aparentemente es la misma, ¿a qué sí?, pero si la miras realmente a los ojos no verás aquellos ojos alegres y blancos, sino que verás dos ojos distintos, dos pequeñas bolas rojas mojadas en lágrimas, seguramente le escuece cada gota que cae de ellos, pero no se lo pregunto, ¿por qué? porque no quiero hacerla sufrir más.
Cuando duerme, sueña con vuestros recuerdos y, aunque lo niegue, sé que no llegan las seis de la madrugada y se despierta echa un mar de lágrimas y sigilosamente acerca la mano a tu sitio, supongo que para ''tocarte'', pero se encuentra con ua almohada fría y sin marcas de haber sido apoyada en ella ninguna cabeza y, triste, no enciende la luz, ya sabe que no estás, que hace más de cinco meses que te has ido, lo duro es que amanece, pero da igual, para ella el sol no brilla como antes, no tiene luz.
Ahora voy a hacer una cosa que tenía que haber hecho el último día que te vi, pero entonces, no sabía que iba a pasar. Te lo digo desde lo más hondo de mi: te echaré de menos, abuelo.
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